LLEGAR TARDE COMO COSTUMBRE QUE PERJUDICA

La impuntualidad no es un trastorno, pero sí trastorna a las personas con las que quedas.

No llegar a la hora se puede convertir en una costumbre, un hábito o conducta repetida.

¿Quién no ha tenido a una impuntual en el grupo? Quedas con esa persona sabiendo que llegará más tarde de los 10 minutos de cortesía, pero cada vez te sorprende con un nuevo record y pone a prueba tu resistencia a la tensión.

También el que llega tarde puede sufrir como el El Conejo blanco, Nivins McTwisp de Alicia.

Si has quedado en un lugar entretenido o has de empezar a comer, trabajar o celebrar y no depende de ella, puedes ignorar el desacierto con el que te trata a ti y al resto. Sin embargo, si es un día de lluvia, esperas en la calle y dependes de su transporte, el efecto en tu estado emocional es muy intenso.

Te preguntas porqué repite una y otra vez ese comportamiento y se excusa con la misma o nuevas justificaciones cada vez menos creíbles.  Si conoces bien a la persona le colocas el atributo “impuntual” y sobrevive con esa etiqueta, incluso con humor. La cuestión es que llegar siempre tarde se convierte en una costumbre, los demás tienen la expectativa, (efecto Pigmalión), de que no llegarás a la hora y cumples con esa misión, aun queriendo actuar con puntualidad.

Digo actuar porque las personas no son ni puntuales ni impuntuales, escogen actuar de una manera u otra. Y ¿qué te puede empujar a llegar tarde? o ¿cuáles son las causas de la impuntualidad como hábito?

Excusas o motivos de la impuntualidad:
  • Falta de empatía, no respeta el tiempo de los demás.
  • Necesidad de atención, aunque sea negativa o lo que aporta no es importante. Autoestima baja.
  • Desear ser el centro de atención. Autoestima excesiva.
  • Desorganización y desorden.
  • Incapacidad de calcular el tiempo.
  • Exceso de compromisos.
  • No le da importancia o como una provocación.
  • Adicción a la adrenalina al llegar tarde.

Siempre hay una excusa. Es como si la impuntualidad fuera su filosofía de vida y se convierte en un hábito. El grado de afectación puede ser alto si se da mucho sobre todo en el trabajo. Los demás se enfadan y desvaloran la relación con una pérdida de credibilidad general pues lleva colgada la etiqueta “llego siempre tarde”.

La solución está en enfocar la atención en un cambio de actitud, de filosofía del tiempo asociada a la relación con las personas. Llegar antes y esperar, la planificación del tiempo más realista y pensar en los demás, cambiará los hábitos y las habilidades sociales mejorarán.

Soluciones o conductas pro puntualidad:
  • Llevar reloj y ponte alarma.
  • Reorganización de la agenda con planes posibles, sin cargarla.
  • Levántate cuando suena la alarma.
  • Calcula el tiempo de cada tarea.
  • Analiza en qué pierdes el tiempo. Pon un límite de tiempo a cada tarea.
  • Haz el propósito de llegar 10 minutos antes.
  • Planifica y anticipa con un margen de error. 10 min.
  • Prepara tarea para la espera.
  • Punto de orden para dejar llaves, cartera, etc.

La espera genera gran tensión. Utiliza el tiempo de la persona y nadie tiene derecho. Acaba contagiándose y deteriora la inteligencia interpersonal. Será la conducta que los niños aprendan de sus padres.

Si eres quien llega a la hora y esperas, sientes una falta de respeto que te inunda de pensamientos negativos. Como impuntual asumes la etiqueta ese rol, como si no existiesen más consecuencias.

  1. Consciencia 
  2. Conocimiento 
  3. Preparación 
  4. Acción
  1. Impuntualidad
  2. Me analizo 
  3. Tareas 
  4. Cambio de actitud y conducta 
No basta con decir “siento llegar tarde”. Toca ACTUAR!
LLEGAR TARDE COMO COSTUMBRE QUE PERJUDICA

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